Año 2025 – 10, 22-12-2025
Al dar un “pequeño paso” en la superficie de la luna en 1969, Neil Armstrong pronunció lo que se convertiría en una de las frases más célebres de la Historia: “Un pequeño paso para el (un) hombre, un gran salto para la humanidad”
La gran mayoría de la raza humana siempre ha creído que hay algo más, tras la muerte, y esta ha sido una de sus mayores y más trascendentes inquietudes. En lo que los hombres siempre han discrepado, es en los medios correctos para realizar esa búsqueda de la trascendencia. ¿Cómo se descubre a Dios? El racionalismo afirma que la forma de encontrar la verdad última, o el “bien”, es mediante el uso de la razón. El misticismo, abandonando todos esos esfuerzos en favor de la experiencia religiosa. El religioso a través de una vida de buenas acciones, ritos y observancias. La Biblia nos recuerda, el asunto no trata acerca de la búsqueda Dios por parte del hombre, sino de la búsqueda del hombre por parte de Dios. Es la iniciativa divina y no el logro humano. La condescendencia divina, y la revelación que Dios hace de sí mismo. Una religión, por lo tanto, no de obras, sino de gracia.
Dios tomó la iniciativa abandonando su zona de confort
“El Verbo se hizo carne y vivió un tiempo entre nosotros” (1,14). En Jesucristo, Dios mismo ha entrado en su creación y se ha hecho carne, “Vivió entre nosotros” es literalmente “Hizo Tabernáculo“. Estuvo allí con su pueblo en medio de las dificultades y peligros de su experiencia en el desierto. El tabernáculo que albergaba la gloria (presencia) de Dios y que era preciosa para ellos. Pero ¡cuánto más precioso es el tabernáculo que era la carne de Jesucristo! ¿Nos quejamos de que vivimos en un mundo que sufre? Aquí está el Verbo de Dios hecho carne, sufriendo con nosotros, y por nosotros. ¿Nos quejamos de que vivimos en un mundo malvado? Aquí está el Verbo hecho carne, siendo tentado como nosotros, experimentando nuestro mal en su cuerpo. ¿Nos quejamos de que vivimos en un mundo moribundo? Aquí está el Verbo humano, muriendo nuestra muerte, descendiendo a los infiernos, pero resucitando para nuestro perdón y justificación. Emanuel, ¡Dios con nosotros! “Vimos su gloria”, dice Juan… “Los apóstoles lo vimos, y tenemos evidencia de ello.
Vino en una misión de rescate de la humanidad
“Estaba en el mundo, y aunque el mundo fue hecho por él, el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no le recibieron (1:10-11). No encajaba, era diferente. Porque él era el prototipo, el modelo original, la imagen de Dios con la cual nosotros, seres humanos caídos, habíamos sido modelados originalmente. Los suyos, el pueblo judío, no le recibió, le rechazó. La luz alumbró en medio de las tinieblas, y la oscuridad se revolvió contra él. “A todos los que le recibieron, a los que creyeron en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (1:2). Sin embargo, muchos le recibieron. Y hay algo muy notable en la forma en que Dios adopta a sus hijos. La adopción de un niño, requiere primeramente de una formalidad legal. Le otorgamos los derechos de herencia, pero no le podemos comunicar los genes de su nueva paternidad. El niño siempre será semejante a su padre original, no de la familia que adopta. Pero Dios, no está sujeto a tales limitaciones. No sólo da a estos el derecho a ser llamados hijos, y su herencia, sino que también les hace semejantes a él.
“Hijos nacidos no de una descendencia natural, ni de una decisión humana o de la voluntad de carne o de hombre, sino nacidos de Dios” (1:13) Así que esta iniciativa de Dios no termina con su revelación, sino con la regeneración (nuevo nacimiento espiritual). Genera un nuevo tipo de humanidad: un hombre y una mujer nuevos a su semejanza. La fe es el medio cristiano de llegar a conocer a Dios. La incredulidad mira el universo y sólo ve azar y casualidad. La fe mira el universo y ve diseño y un creador. La incredulidad mira la Biblia y sólo ve un libro más. La fe mira la Biblia y escucha a Dios hablar. La incredulidad mira a Jesús y ve sólo un Hombre. La fe lo mira y ve a Dios humanado en una misión de búsqueda y rescate de la humanidad. ¿Cómo ves tú a Jesús de Nazaret?