Año 2025 – 6, 1-10-2025
Jesús y la verdad
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad…” (8:31-32) En las religiones orientales esta “verdad” es entendida de forma mística como un tipo energía espiritual que puede ser hallada por medio de una experiencia, o disciplina religiosa: “la iluminación”, “el nirvana”. ¿Cómo llega alguien a este estado de iluminación? Pues a través del ayuno, la meditación, el yoga, etc. Prácticas que en muchos casos llevan al extremo la resistencia humana.
En Occidente se ha interpreta en términos racionalistas. Verdad es aquello que puede ser probado empíricamente. Esta es la razón por la cual, para muchos, la ciencia se ha convertido en una nueva religión. En “Star Wars”, la Guerra de las Galaxias, encontrarás a Luke Skywalker buscando la iluminación budista de conectarse y confundirse con él todo “la fuerza”, un tipo de pan-teísmo. Todo entre aventuras, y con su nave espacial de alta tecnología. Tal es la ironía del pensamiento del siglo XXI. Ya lo decía el Eclesiastés “No hay nada nuevo bajo el cielo”. La auténtica luz y verdad – dice Cristo – “No se haya en una fuerza cósmica, o en una práctica mística, ni tan siquiera en una fórmula matemática. La realidad última tiene que ver con alguien, con una relación personal, conmigo de hecho. Si os aferráis a mi enseñanza, si sois realmente mis discípulos, entonces conoceréis la Verdad.” Por lo tanto, la verdad no es un concepto o idea, sino una persona. Puedes memorizar una fórmula, pero no puedes aprender de Cristo sin estar con él. No puedes analizarle, introducirle en un tubo de ensayo y observarle desde tu microscopio. No puede nadar y guardar la ropa al mismo tiempo. ¡No! Tienes que mojarte”
Jesús y la libertad
“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (v.32) Probablemente no hay nada que haya generado tanta pasión y motivado a tantos a lo largo de la historia humana, aparte de la búsqueda de la Verdad, como la búsqueda de la Libertad. Ha habido miles de personas que han luchado y muerto a fin para emanciparse de reyes, y dictadores déspotas. Cromwell y la revolución inglesa, la revolución francesa, o la misma revolución rusa. Para Franklin D. Roosevelt, la libertad era algo que había que lograr a través la democracia y la justicia social, que es la forma en la que la mayoría de nosotros pensamos hoy en día, cuando pensamos en este término, y sus connotaciones sociales y políticas.
“Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos libres?”(v.33)La esclavitud es un anatema para nosotros. Para ser honesto, su respuesta fue poco realista, porque al igual que muchos otros en ese momento en particular, estaban bajo el yugo del Imperio Romano. “De verdad os digo: Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”(v.34)En la mente de Jesús, la forma más viciosa de esclavitud de la que somos víctimas los seres humanos no es en absoluto la esclavitud de los sistemas políticos opresivos. La esclavitud fundamental de la raza humana, dice, es la esclavitud que conlleva nuestra bancarrota espiritual – el pecado. Nuestros verdaderos dueños son los malos hábitos que no podemos romper, los deseos egoístas que debemos satisfacer y la vergonzosa culpa de la que no podemos escapar. En dos palabras, nuestro fracaso moral.
“Porque el esclave no se queda en la casa para siempre; el hijo si permanece para siempre” (v.35)Sólo hay una persona en el universo, dice Jesús, que puede liberarte de la servidumbre de la que eres víctima. Es alguien que no comparte tu cautiverio. Sólo la persona que puede decir. “¿Puede alguno de vosotros probar que soy culpable de haber pecado?” (v.46)o “Yo siempre hago lo que le agrada a Dios” (v.29) también puede decir “si el Hijo te libera, serás realmente libre”.El famoso periódico británicoThe Times, preguntó a G.K. Chesterton: ¿Qué estaba mal en el mundo? Su respuesta fue muy simple: “Querido Señor, soy yo. Atentamente”. Esa es la verdad que Jesús intenta señalarnos aquí, es decir, que nosotros somos el problema del mundo. ¿Quieres entender lo que está mal en el mundo? ¡Mírate en el espejo! afirmóGroucho Marx.