¿Cual es el pecado imperdonable?

Año 2026 – 9, 25-7-2026

En primer lugar, Jesús refutó la teología de sus adversarios y su lógica incoherente. ¿Cómo puedo Satanás combatirse a Satanás? Ningún reino que esté en guerra consigo mismo puede permanecer. Si esto era así, “su fin ha llegado” (v.26), pero lo único obvio, era la confrontación de Jesús con los poderes de las tinieblas. El diablo estaba vivo y coleando.

El hombre fuerte atado

En segundo lugar, Jesús describe a las víctimas de Satanás como posesiones de un hombre fuerte. ¿Cómo le pueden ser arrebatadas? Solo si alguien entra en la casa del hombre fuerte, lo ata y toma posesión de los bienes. Esto es exactamente, lo que Jesús había venido a hacer: destruir la influencia del hombre fuerte, Satanás, en la vida de las personas y restaurarlas a su comunión primera Dios. Jesús había entrado en la “casa” del “príncipe de este mundo” (12:31; 14:30; 16:11). En su ministerio, y sobre todo en la cruz y mediante la resurrección, lo vencerá y liberará a su pueblo. Ese era el verdadero significado simbólico de estos exorcismos, si tan solo estos teólogos oficiales tuvieran ojos para verlo.

El apóstol dice que, será desatado nuevamente, y la apostasía, ya habrá tenido algún efecto cuando aparezca “el hombre de pecado” (anomos). Éste tomará el control de la situación y lo que está mal, aún se empeorará. En él, el movimiento apóstata encuentra un líder ambicioso y enérgico. Será un personaje activo y agresivo. Se le llama “hombre de maldad” o “hombre sin ley”, no porque no conozca la ley de Dios y de los hombres, sino porque la desafía abiertamente y la pervierte. Es la persona a quien Juan llama el Anticristo (1 Juan. 2: 18,22; 4: 3; 2 Juan. 7). La casa del hombre fuerte representa los reinos de los hombres en la tierra, en particular el futuro reino romano según Daniel 7, un reino que se describe como odioso, terrible, sumamente fuerte, con grandes dientes de hierro. La bestia de Apocalipsis 13: 2 representa al líder de su reino, y Satanás le dará poder y gran autoridad. El contenido de esta casa, es decir, la gente del reino, adorará a la bestia. Pero el mundo debe ser limpiado de idolatría e idólatras, y Satanás está atado en Apocalipsis 20:1-3.

El pecado imperdonable.

En tercer lugar, Jesús continuó enseñando con una aplicación práctica y directa. Notemos el tono serio de lo dicho en los versículos 28-29. No hay pecado que pueda poner a un hombre más allá del perdón, no importa cual sea la blasfemia, excepto uno: la blasfemia contra el Espíritu Santo. Esta declaración a veces ha causado gran angustia a los lectores de los Evangelios y los ha obligado a preguntarse: ¿He cometido el pecado imperdonable? No hay nada trivial en esa pregunta. De hecho, Jesús parece sugerir que puede ser la pregunta más importante que jamás nos hagamos. Pero, ¿qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo? Marcos, da una explicación parcial. La razón por la que Jesús habló en estos términos fue “porque decían”, “¡Tiene un espíritu maligno!” (v.30). Aquí está la única señal segura de que un hombre está en peligro de cometer este pecado: una obstinada resistencia a Jesús que finalmente se expresa al tratarlo como el mal supremo en nuestras vidas. Este pecado toma sus formas contemporáneas. Es el pecado de considerar la conversión a Cristo y la obediencia a él como Señor, como la máxima locura. Ésta era precisamente la ceguera voluntaria hacia Cristo y la dureza de corazón contra él, que estos teólogos habían comenzado a mostrar. El Evangelio de Marcos nos impresiona, ya que el mayor de los pecados suele ser el de los hombres más religiosos y que se creen mejores y más justos que los demás. Subraya la lección básica de que, no es la religión, sino Jesús, el que nos salva.

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