Año 2026 – 20, 13-10-2026
En abierta oposición al relativismo moral y teológico se levanta el principio de la Sola Escritura “pilar y baluarte de la verdad” (1 Tim 3:15). ¿Dónde vamos a encontrar respuestas definitivas, libres de error, pertinentes y con autoridad más allá de las corrientes filosóficas y modas del momento? Nuestra respuesta: en la Palabra de Dios. Dios ha hablado. La Biblia, que es de principio a final inspirada por Dios, infalible verdad, y toda ella con autoridad.
En palabras de la Confesión de Westminster, capítulo 1, De las Santas Escrituras VI, encontramos la siguiente afirmación: El consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras, o se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia, y, a esta revelación de su voluntad, nada ha de añadirse, ni por nuevas relaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres (1). Sin embargo, confesamos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para que se entiendan de una manera salvadora las cosas reveladas en la Palabra (2)… “ (1) 2Timoteo 3:15-17; Gálatas 1:8,9; 2Tesalonicenses 2:2; (2) Juan 6:45; 1Corintios :9-12.
Inspirada por Dios
En 2 Timoteo 3:16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.” La palabra griega para inspiración es “theopneustos”, que significa literalmente “exhalada” por Dios mismo. No hablamos de nuestra respuesta subjetiva “es inspiradora, me inspira”, sino de una verdad objetiva. La Escritura tiene un origen divino. La Biblia no es meramente un conjunto de escritos humanos, es la sabiduría de Dios para nosotros. En palabras del apóstol en 2 Pedro 1:20-21: “…entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”
Infalible e inerrante
Si la Escritura procede de la misma boca de Dios, la conclusión lógica debe ser verdad: “Tu Palabra es verdad” (Juan 17:17). La iglesia puede errar, las personas pueden errar, los concilios y confesiones pueden hacerlo. Pero la Escritura obligatoriamente no puede errar. La doctrina de la inerrancia, o infabilidad, es una consecuencia necesaria de la doctrina de la inspiración. Si las Escrituras proceden de Dios, por lo tanto deben ser verdad, todas ellas verdad, desde el primer al último de sus escritos, y desde la primera a la última de sus palabras.
¿Qué les podemos decir a aquellos que afirman que la Biblia está plagada de contradicciones? Citando a Agustín de Hipona (Carta. 82.3): “Estoy convencido firmemente que los autores estuvieron completamente libres de todo error. Y si en sus escritos me sorprende algo que parezca oponerse a la verdad, no dudo al suponer, que, o el manuscrito es deficiente, o el traductor no percibió el sentido de lo que se decía, o yo mismo he errado al entenderlo”
Con autoridad
Debido a que la Biblia es la inspirada Palabra de Dios y está libre de todo error, tiene autoridad acerca de todo lo que dice. Los cristianos tenemos una norma suprema para nuestra fe y la práctica de la misma. En palabras del Señor Jesucristo en Mateo 5:18-19:“Porque de cierto os digo que
hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.”
Suficiente
¿En qué sentido es la Biblia suficiente? Es suficiente para revelarnos es camino de salvación (Ef. 1:15; Col. 1:9; Fil. 1:9). Para revelarnos todo el consejo de Dios y su voluntad en la Palabra y en la creación (Salmo 19). La escritura es suficiente para mostrarnos la verdad y voluntad de Dios en conjunción con el correcto uso de la razón y la asistencia del Espíritu. Discernimos el significado de la Biblia no por medio de experiencias místicas, sino a través del estudio y la meditación seria y constante en las inmutables verdades divinas. Esto no quiere decir que no existan textos y doctrinas difíciles. Pero la mayor parte es simple y clara.