Año 2026 – 10, 25-7-2026
Lutero estaba preparando sus lecciones sobre los Salmos cuando este texto “Líbrame en tu justicia” (Salmo 31) le hizo reflexionar. Él había considerado la “la justicia de Dios” como la justicia de un Dios santo y airado. Esta idea siempre le había inquietado, porque cualquier encuentro con Dios, sólo podía resultar en su condena, basada en la justicia perfecta de Dios.
¿Tiene algo de que presumir Abraham?
“…si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse…”(v.2) Si es fe más obediencia, algunos podrían vanagloriarse delante de Dios y los hombres, siendo colaboradores necesarios de su propia salvación, “…pero no para con Dios” (v.2). Pablo afirma que esto es imposible. Abraham no tenía nada de lo cual gloriarse (v.3). A él, le es “contado” (vs. 3,4,5,6,9,10,11,22,23,24) “poner algo a cuenta de alguien”, “acreditar”, “computar”, “le fue contado por justicia” ¿Qué significa esto? La fe de Abraham no es en sí misma una obra de justicia. El significado es, que Dios trató aquí a Abraham como si hubiera vivido una vida justa, perfecta. Su fe no era perfecta, ni lo era su vida, pero Dios la contó, la declaro como si lo fuese. “Si la salvación no es un regalo de Dios, entonces Dios está obligado a salvarnos, así como un empleador está obligado a pagar a sus empleados, y esto por supuesto estaría en total contradicción con todo el espíritu de la Biblia”.
¿Cómo es la fe que nos justifica y salva?
Pablo nos propone: “fe, más confiar en la provisión salvadora de Dios” En Romanos 4:5 se nos dice que la fe consiste en dejar de confiar en nosotros mismos: “más al que no obra”. Esto no significa que desestimamos o menospreciamos la ley (3:31). Lo que dice, es que uno ha dejado de intentar salvarse asimismo obedeciendo la ley. El cristiano es, por lo tanto alguien que no buscar salvarse a sí mismo, sino que confía plenamente en la obra de aquel que le salvó. Confiar en Dios que justifica al impío (v.5). La fe que salva es una “transferencia de confianza”. Dejar de intentar justificarnos y comenzar a confiar en Dios quien nos justica.
¿Creer en Dios o creer a Dios?
Abraham no fue salvo solamente por creer en Dios: “Abraham creyó a Dios” (v.3), “los demonios también creen y tiemblan” he aquí un hombre que (v.5) “cree en aquel que justifica al impío” La fe que salva, no solo que cree que Dios existe, que es el creador, es todopoderoso, etc… Puedes tener toda la fe y creer que Dios existe, que es amor, que es santo. Puedes creer que la Biblia es la Palabra de Dios y tener reverencia y temor, y aún, así, seguir buscando tu propia salvación y justificación confiando en tus obras piadosas, en tu ética o moral, etc… Como hemos dicho la fe que salva es “una transferencia de confianza”
¿Cómo fue justificado Abrahan y lo hemos sido nosotros? (17b-22)
“Abraham fue justificado por la fe” La fe, aunque va más allá de la razón, tiene siempre una firme base racional, y lo razonable de la misma depende de lo confiable que sea la persona en quien se confía. Siempre es razonable confiar en quien es confiable. Y no nadie más confiable que Dios, como bien lo sabía Abraham, “como el Dios que da vida a los muertos”, o sea la resurrección, y “que llama las cosas que no son como si ya existieran”, o, tal vez mejor “llama a la existencia a las cosas que no existen”. Y no existe nada que desconcierte más a los seres humanos que la muerte. Es el único acontecimiento sobre el cual no tenemos ningún control, y del cual no podemos huir. Woody Allen, de forma sarcástica se hace eco de esto mismo: “no es que tenga miedo a morir” dice, “es sólo que no quiero estar ahí cuando ocurra” “…esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. (v. 25)“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Ro.1:17)