¿Quién puede perdonar los pecados?

PERDONAR LOS PECADOS

Año 2026 – 4, 27-2-2026

¿Puede algún hombre poseer la autoridad para perdonar los pecados? ¿Es bíblica la confesión ante el sacerdote? Dejemos hablar a la Palabra de Dios en el evangelio de Marcos 2:1-12: Tras la desobediencia del leproso al que había curado, Jesús se vio obligado a permanecer fuera de los núcleos de población. Pero algunos días después regresó a Capernaún, que era ahora su “casa” (v.1).

Al cabo de algunos días,” tras la resaca de aquellos sucesos, el ambiente se había calmado. Una gran multitud se reunió allí y escuchó su predicación. Pero ahora, por primera vez en el Evangelio, Marcos introduce un elemento de controversia. Este relato, y los cuatro que le siguen, contienen todos, este elemento de controversial. Se encuentran en paralelo con otros cinco relatos igualmente polémicos que aparecen hacia el final del Evangelio (11:27-12:37).

Derribando el techo y superándolos obstáculos.

Mientras Jesús predicaba, un grupo de hombres llevó a uno de sus amigos con la esperanza de que Jesús lo curara. Como la casa estaba abarrotada de gente, lo subieron por la escalera exterior hasta el tejado y empezaron a quitar una parte del mismo. Decididos a que Jesús ayudara a su amigo, y convencidos de que podía curarlo, lo bajaron hasta donde estaba Jesús. No había espacio, ni dentro ni fuera, para toda la gente.

La lección que hay que aprender del pasaje es que la fe no tiene nada que ver nada con las multitudes anónimas, sino con individuos. Todos deberíamos ser como estos cuatro hombres esforzándonos por llevar a otros a tener un encuentro personal con Jesús. La fe de ellos superó todas las dificultades. Sabían dónde estaba en Señor, y la dificultad que conllevaba el traslado de su amigo, y, aun así, sortearon la multitud, se subieron al techo de la vivienda, quitaron las baldosas justo encima de donde estaba Jesús y le hicieron descender. Cuando predicamos el evangelio inevitablemente surgen multitud de obstáculos y dificultades que parecen impedirnos llevar las personas a Cristo. A pesar de ello, debemos perseverar.

La provocación de Jesús

Jesús “vio” en estos hombres y en su amigo, lo que invariablemente buscaba: la fe. Inmediatamente respondió y le dijo al hombre: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (v.5). En primer lugar, es evidente que Jesús se dirigió a este hombre necesitado con una preocupación y una ternura excepcionales. En contraste con los maestros de la ley que estaban “sentados allí”, Jesús se preocupaba por la gente.

Pero, lo que es más importante, vio que la principal necesidad de este hombre era recibir el perdón. Sin duda, Jesús podía percibir lo que os escribas estaban pensando. Pero inmediatamente fue confrontado por los pensamientos de otro grupo de hombres. En sus rostros estaban escritas las palabras: ¡Esto es una blasfemia! ¿Quién se cree este carpintero de Nazaret? ¡Sólo Dios puede perdonar los pecados! No había nada erróneo en su teología.

Una cosa es decirlo, otra hacerlo

En su interior acusaban a Jesús de blasfemia. Pero Jesús tenía una respuesta que darles. Les planteó un reto: ¿Qué creéis que es más fácil? – ¿Decirle a este hombre: “Tus pecados quedan perdonados”, o decirle: “Levántate y anda”? Por supuesto, que es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”. Esta es una declaración cuya verdad es difícil de probar o refutar. Jesús declara su absolución “lo fácil”. Pero hora, a continuación, para demostrar que Él tiene igualmente el poder de perdonar los pecados, hace algo aparentemente más difícil a sus ojos, diciéndole: “Levántate y anda”. Jesús le había curado con unas palabras, y su acción sólo permitía una conclusión. Si la palabra de curación había sido eficaz, ¡seguramente su palabra de perdón también lo había sido!

Jesús conocía sus pensamientos y su lógica, y demostró su autoridad divina. Era el Hijo del Hombre que tenía derecho a perdonar los pecados. Para que fuésemos perdonados nosotros, Él tuvo que ser condenado, pagó el precio de nuestro rescate con su sangre. Solamente Jesús puede perdonarte ¿conoces tú su amor y perdón? ¿has recibido su absolución?

Mantente al tanto

Mantente al tanto de nuevos pódcasts, videos y artículos en PDF. Recibe una actualización mensual con nuevo contenido.